12.000 toneladas de desperdicios de naranjas revivieron un bosque

Pura Vida Sur 09 de Octubre del 2019


Tirar basura en un bosque podría parecer una acción de poca ayuda para el medio ambiente. Sin embargo, eso es exactamente lo que sucedió en Costa Rica. Más de 1.000 camiones arrojaron 12.000 toneladas de cáscara y pulpa de naranja en pastos áridos de la reserva de Guanacaste, en el norte del país, a mediados de la década de 1990.

Más de dos décadas después, algo sorprendente sucedió Un equipo de científicos de la Universidad de Princeton, de Estados Unidos, regresó al área en 2013 y descubrió un aumento del 176% en la biomasa del territorio donde se vertieron los desperdicios.

El área de tres hectáreas que una vez estuvo desierta (y que equivale al tamaño de casi 3 campos de fútbol) se transformó en una exuberante selva tropica

Un trato "jugoso"
En 1996, los conservacionistas estadounidenses Daniel Janzen y Winnie Hallwachs, ambos ecologistas de la Universidad de Pensilvania, en EE.UU. y consultores de las autoridades ambientales de Costa Rica, se acercaron a la compañía de jugos Del Oro, cuya planta procesadora es vecina a la reserva de Guanacaste.

Ellos le ofrecieron a Del Oro un trato quid pro quo: a cambio de donar una gran área de tierra, a la compañía se le permitiría tirar sus cáscaras de naranja y desechos de pulpa en tierras degradadas de pastoreo, en las cercanías de la reserva. Deshacerse de ese tipo de basura había sido normalmente un dolor de cabeza para la empresa, en términos logísticos.

Janzen y Hallwachs tenían un plan: creían que la biodegradación del desperdicio de esta fruta podría impulsar la recuperación de la selva tropical. Y tenían razón.

Resultados notables
Una comparación entre las tierras cubiertas con las cáscaras y las que no recibieron tratamiento mostró que los residuos de naranja funcionan como fertilizante. Además de más biomasa, los "vertederos" tenían un suelo más rico, mayores especies de árboles y mayor recubrimiento; en pocas palabras, el área era más verde.

La de los desechos de naranja resultó ser una manera más económica yefectiva de ayudar a los bosques en peligro de extinción. Los resultados son aún más impresionantes dado que el proyecto de Guanacaste se canceló solo un par de años después de su inicio.

¿Pero cómo funcionó?

Timothy Treuer, el científico de Princeton que dirigió la visita de 2013, dice en broma que la recuperación del bosque es el resultado de una "orgía de moscas".

"Los desechos orgánicos pueden resolver muchos de estos problemas simultáneamente, al sofocar pastos y malezas y enriquecer y aflojar el suelo, a medida que son descompuestos por las moscas de la fruta nativa y los microorganismos que salen de los bosques locales para disfrutar de este banquete, le comenta a la BBC.

"Los árboles nativos que alguna vez tuvieron problemas para sobrevivir, de repente tienen la oportunidad de comenzar de nuevo en un entorno mucho más favorable", agregó el científico de Princeton.


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